Historia del bosque de las Landas
El bosque de las Landas cubre una buena parte del territorio de dos departamentos vecinos, las Landas, de donde toma su nombre, y la Gironda.
Aunque hoy en día estamos acostumbrados a la infinidad de pinos marítimos que se alzan aquí, resulta interesante señalar que este macizo forestal fue en origen una vasta extensión de tierras pantanosas y poco pobladas.
En 1857, Napoleón III puso fin a la práctica pastoril en este territorio, obligando a los propietarios de tierras y a las colectividades locales a plantar pinos, con el fin de drenar y sanear el terreno landés.
El crecimiento del macizo forestal beneficiaría más tarde a la región vinícola del Médoc.
En efecto, el bosque landés protege los viñedos de los vientos fríos del océano Atlántico, favoreciendo su desarrollo y permitiendo producir una variedad de vinos de calidad como el Merlot o el Cabernet Sauvignon.
Pero si hay otra industria que ha sabido sacar partido de este emblemático bosque, esa es el turismo.
El bosque de las Landas es, de hecho, uno de los destinos turísticos imprescindibles del suroeste de Francia.
Es propicio tanto para el senderismo como para los paseos en bicicleta o a caballo.
Es, a veces, el «refugio» de quienes no tienen especiales ganas de ir a la playa, sobre todo cuando esta está abarrotada, y que prefieren disfrutar de la calma en torno al lago de Biscarrosse-Parentis o al estanque de Cazaux-Sanguinet, cerca de nuestro camping en las Landas.
¿Quién plantó el bosque de las Landas?
A principios del siglo XVIII, mucho antes de la plantación del bosque de las Landas, algunos propietarios adinerados pensaban primero en enriquecerse cultivando arroz, cacahuetes y hoja de tabaco.
En estas tierras aún vírgenes y a la vez pantanosas, también contaban con desarrollar una actividad pastoril.
Todo ello terminó en fracaso. En 1857, Napoleón III firmó un decreto que obligaba a estos mismos propietarios a empezar a plantar pinos.
El objetivo, esta vez, era drenar y sanear el territorio.
Un espacio natural tranquilo y bien conservado
El bosque de las Landas, que se extiende a lo largo del océano Atlántico, está compuesto principalmente por pinos marítimos. Pero en el parque natural también se pueden encontrar otras especies, como el roble.
El bosque muestra paisajes distintos según las estaciones: estanques, turberas, colinas, pinos…
Además, recibe distintas denominaciones: bosque de uso comunal (forêt usagère) y bosque de dominio público (forêt domaniale).
El bosque de uso comunal es aquel en el que los habitantes pueden recoger leña, cazar, pescar y practicar la actividad pastoril. Esta parte del bosque fue concedida a sus antepasados lejanos en el siglo XIII por el príncipe de Gales, Eduardo.
La Oficina Nacional de Bosques, por su parte, gestiona el bosque de dominio público (o bosque de producción). Esta parte del macizo landés se utiliza para la producción de madera destinada a la industria papelera y a los aserraderos.
Las Landas: el mayor bosque de Europa
El bosque de las Landas se extiende a lo largo de casi un millón de hectáreas. Esta inmensidad es uno de sus principales atractivos. El macizo ofrece numerosas posibilidades de descubrimiento, especialmente mediante rutas de senderismo o paseos a caballo o en bicicleta.
El hecho de que se extienda entre los departamentos de las Landas y la Gironda es otra ventaja considerable. Esto ofrece a los visitantes la posibilidad de elegir entre varios lugares de estancia, como las localidades costeras landesas de Biscarrosse o Parentis, o destinos turísticos girondinos como Arcachon…
El entorno es tranquilo, propicio para el descanso. Esto es especialmente cierto en torno al lago de Biscarrosse-Parentis o al estanque de Cazaux-Sanguinet.
La cercanía de estas masas de agua con el bosque landés las convierte en lugares apacibles, y al mismo tiempo no muy alejados del océano.
Un paseo por el bosque de las Landas en Biscarrosse
El bosque de las Landas es la felicidad de los senderistas y de los amantes de la naturaleza, especialmente en Biscarrosse o en Parentis-en-Born.
Los visitantes tienen además la oportunidad de descubrir y disfrutar del lago que lleva el nombre de estas dos tranquilas localidades del suroeste.
Muchos aprovechan para practicar actividades acuáticas o simplemente relajarse, antes de partir a explorar las orillas boscosas que caracterizan la zona.
Si bien el senderismo tiene mucho éxito en el corazón del bosque landés, también es posible recorrerlo a caballo o en poni.
Muchos visitantes recorren también el paisaje forestal en bicicleta, aprovechando las numerosas vías ciclistas, en particular las célebres pistas de la Vélodyssée Landes, entre océano, dunas, lagos y bosques.
La Vélodyssée es una de las rutas ciclistas imprescindibles, que une Biscarrosse Plage con Parentis-en-Born.
Este recorrido de casi 33 km permite, entre otras cosas, recorrer el cordón dunar desde el litoral y después bordear las orillas de los lagos de Biscarrosse.
Para un paseo en pareja, el Chemin des Sabas es un recorrido especialmente apreciado, que permite llegar hasta la playa secreta de Canton, en el lago de Sanguinet.
También cabe mencionar Gastes y Sainte-Eulalie, cuyas playas son propicias para paseos entre amigos o en familia.
Y para los amantes de las panorámicas, una parada en el faro de Contis es obligada: esta elegante torre blanca y negra, enclavada entre el bosque y el océano, ofrece una vista excepcional sobre el paisaje landés.